domingo, 18 de marzo de 2012

"Siempre está la vía de la facilidad, aunque me repugne seguirla. No tengo hijos, no veo la televisión y no creo en Dios, todas esas sendas que recorren los hombres para que la vida les sea más fácil. Los hijos ayudan a diferir la  dolorosa tarea de hacerse frente a uno mismo, y los nietos toman después el relevo. La televisión distrae de la extenuante necesidad de construir proyectos a partir de la nada de nuestras existencias frívolas; al embaucar a los ojos, libera al espíritu de la gran obra del sentido. Dios, por último, aplaca nuestros temores de mamíferos y la perspectiva intolerable de que nuestros placeres un día se terminan. Por ello, sin porvenir ni descendencia, sin píxeles para embrutecer la cósmica conciencia del absurdo, en la certeza del final y la anticipación del vacío, creo poder decir que no he elegido la vía de la facilidad.
 Sin embargo, cuán tentada me siento ahora de hacerlo."





La elegancia del erizo, Muriel Barbery. 

miércoles, 29 de febrero de 2012

33.



Casi pierdo la esperanza de volver a las raíces de la creatividad,
Carezco de romance mas no del pueril sentimiento que resplandece frente al rocío
El ansia de poderío enardece.

Quizás vuelva a usar las simplezas, un lenguaje que merezca el amor de la relatividad
Hablar de absolutos no tiene ni pies ni cabeza,
Un fingido deseo coloquial a la espontaneidad
Lo natural para mí suele ser incomprensible, no así mis músculos nunca desgarrados
                                                                                                                              
El cuerpo siempre ha estado, suelo olvidarlo,
Así como el descaro de una graciosa figura que goza de juventud veleidosa

Modesto aquel quien dice ignorar la fría corriente de tus mares,
Como una  introspección del silencio musical, que guía a todo lo sensible a un lugar y canal con sentido.

El ruido se encarga de separarnos, un orden alejado de nuestro instante caótico.

Para mí los conceptos siempre han estado errados,
Los antónimos son sinónimos de quien dice ser su más férreo rival,

Prefiero encontrarme con el alma frente a mis ojos,
Carentes de distracción olvidadiza a la quietud del florecimiento,
Dispuestos a olvidar por un instante el antifaz de lo deducible,
Sumergiéndose a la bondad de la locura ansiosa de cobrar sentido.


domingo, 11 de diciembre de 2011

Esta es mi raza, una raza extraña, que se aferra a la “existencia” del trascender frente a los suyos, que detona con crudeza a quienes pasen por su línea, esa misma, imaginaria, que se ha arraigado en el sendero del tiempo incorrupto.

A veces creo que no nacimos para vivir, ni mucho menos por nacer: es la no-muerte la bandera de la naturaleza anti-natura, que vive para matar y morir en el intento

Un ser anti-existencia, es para mí el humano, descifrando cada palabra, creando realidades para que todos la crean y destruirlas luego del consenso. 

Vaya a saber uno lo que es la vida, en ese caso.

sábado, 15 de octubre de 2011



 "Cuando me quedé solo, a mis treinta y dos años, me mudé a la que fuera la alcoba de mis padres, abrí una puerta de paso hacia la biblioteca y empecé a subastar cuanto me iba sobrando para vivir, que terminó por ser casi todo, salvo los libros y la pianola de rollos.


 Durante cuarenta años fui el inflador de cables de El Diario de La Paz, que consistía en reconstruir y completar en prosa indígena las noticias del mundo que atrapábamos al vuelo en el espacio sideral por las ondas cortas o el código Morse. Hoy me sustento mal que bien con mi pensión de aquel oficio extinguido; me sustento menos con la de maestro de gramática castellana y latín, casi nada con la nota dominical que he escrito sin desmayos durante más de medio siglo, y nada en absoluto con las gacetillas de música y teatro que me publican de favor las muchas veces que vienen intérpretes notables. Nunca hice nada escrito de escribir, pero no tengo vocación ni virtud de narrador, ignoro por completo las leyes de la composición dramática, y si me he embarcado en esta empresa es porque confío en la luz de lo mucho que he leído en la vida. Dicho en romance crudo, soy un cabo de raza sin méritos ni brillo, que no tendría nada que legar a sus sobrevivientes de no haber sido por los hechos que me dispongo a referir como pueda en esta memoria de mi grande amor.


 El día de mis noventa años había recordado, como siempre, a las cinco de la mañana. Mi único compromiso, por ser viernes, era escribir en la nota firmada que se publica los domingos en El Diario de La Paz. Los síntomas del amanecer habían sido perfectos para no ser feliz: me dolían los huesos desde la madrugada, me ardía el culo, y había truenos de tormenta después de tres meses de sequía. Me bañé mientras estaba el café, me tomé un tazón endulzado con miel de abejas y acompañado con dos tortas de cazabe, y me puse el mameluco de lienzo de estar en casa."



Gabriel García Márquez. Memoria de mis putas tristes

lunes, 10 de octubre de 2011

Paz


Con los ojos abiertos, reboso de gallardía
Ya no es pura elocuencia pensar en la disolución del eterno ego
Ya no es puro presente, ni mísera soledad
Ya no es el miedo que nos envuelve y nos impide empezar

Mi vida ya no es la misma, ¿o es que alguna vez lo fue?
Demasiado joven, muy inexperta
Mi mente no es un arma,
Nunca he querido asesinar pensamientos

Un miedo a lo razonable solía ser la respuesta
Nacida con la cabeza hacia el cielo
Olvidando el punto de fuga
Aquel que pretende observarnos y tenernos día a día

Ya no es la belleza ni la melancolía
Es la pureza de un alma
Que en el mito del eterno retorno
Ya no se siente perdida

Con los ojos abiertos hoy te miro de frente
Ya nada es intenso al ser lo que es
Ni mucho menos perverso
Como aquello que nos cobijaba de las desidias

Siendo los conceptos ya un sin sentido
Se han vuelto inmanentes,
Al fin veo la generosidad invisible,
El cosmos eterno de la pluralidad

Ya nada es preciso, ni mucho menos constante
Hace falta un ruido para que venga el caos
Ese anhelo puro, lleno de deseos intrigantes
Un desconcierto  creer que puedas gustarme

Siendo que el verde es lo que te camufla
Es el mismo verde lo que destruyes
Sin más que racionalizar,
Tengo los ojos abiertos

Al fin puedo desearte desde esta dimensión
Una libertad por excelencia, muchas veces hablaste de ella
Tal vez me tardé en encontrarla
O la duda impedía levantarme de mí misma

Es que es la paz que se atreve a merodear
Buscando y encontrando vaivenes plácidos
Un regocijo genérico, mas no cíclico
Un instante perenne como el primer sentido

viernes, 23 de septiembre de 2011

Encuentro Cien Mil Poetas por el Cambio

Porque la poesía y el arte para eso eso, para cambiar, mejorar, reflexionar para un desarrollo del alma y de la sociedad, encontramos este evento y sería espectacular que fueran  para que situaciones como éstas puedan volver a repetirse, y la poesía acá en Chile renazca de las cenizas, de las palabras y el talento de ustedes que sabemos que están ahí.

 El evento se trata de lectura de poesía junto con música en vivo y video, en un encuentro que se dará simultáneamente en distintas ciudades el mundo.
 El sábado 24 a las 20 horas, en el Bar Chancho Seis.

 Esperamos que sea un buen evento y, si se quedan con las ganas, ya se vendrá la tertulia de la Orca :)
Un abrazo.

Más detalles aquí:
http://www.facebook.com/event.php?eid=195246993882477

lunes, 12 de septiembre de 2011

Rotación y traslación




Mi estrella:
tú, tan partida, y tan única,
y tan total como mi vida,
y mi muerte:

eres la llama
que sale
de mis ojos.

Pareces pájaro,
y eres
cólera
porque tienes tus pétalos
manchados
por la sangre.

No te rompes en lágrimas
ni ríes
cuando tu rueda gira
frenética
en su órbita.

Todo lo haces tuyo
con un golpe
de vista.

Todo
cobra tu vuelo
profundo.

Traspasas el día
con tu eje,
como una aguja
su perla.

Tu rayo
es la piedra
que cae
a remover
las aguas
estremecidas
hacia abajo
como una flecha
sin fondo
donde posar
su cabeza.

Mi estrella:
he salido de ti
para nombrarte
en el mundo,
las aguas
con las aguas:
lo hondo
y
el silencio.

Tal vez
la máquina
es mi cadáver.

La guerra
me permite
respirar
a gusto.

La mujer
me recuerda
un precipicio.

Mi estrella;
¿por qué
nací
sobre tu roca?
¿Por qué
crecí
sobre tu espina?

Mi estrella;
mi dominio
es tu vértigo.

A mi alrededor
quema tu luz,
pero
yo te destruyo
por dentro.







                                                                                                     Gonzalo Rojas, 1938