domingo, 11 de diciembre de 2011

Esta es mi raza, una raza extraña, que se aferra a la “existencia” del trascender frente a los suyos, que detona con crudeza a quienes pasen por su línea, esa misma, imaginaria, que se ha arraigado en el sendero del tiempo incorrupto.

A veces creo que no nacimos para vivir, ni mucho menos por nacer: es la no-muerte la bandera de la naturaleza anti-natura, que vive para matar y morir en el intento

Un ser anti-existencia, es para mí el humano, descifrando cada palabra, creando realidades para que todos la crean y destruirlas luego del consenso. 

Vaya a saber uno lo que es la vida, en ese caso.

sábado, 15 de octubre de 2011



 "Cuando me quedé solo, a mis treinta y dos años, me mudé a la que fuera la alcoba de mis padres, abrí una puerta de paso hacia la biblioteca y empecé a subastar cuanto me iba sobrando para vivir, que terminó por ser casi todo, salvo los libros y la pianola de rollos.


 Durante cuarenta años fui el inflador de cables de El Diario de La Paz, que consistía en reconstruir y completar en prosa indígena las noticias del mundo que atrapábamos al vuelo en el espacio sideral por las ondas cortas o el código Morse. Hoy me sustento mal que bien con mi pensión de aquel oficio extinguido; me sustento menos con la de maestro de gramática castellana y latín, casi nada con la nota dominical que he escrito sin desmayos durante más de medio siglo, y nada en absoluto con las gacetillas de música y teatro que me publican de favor las muchas veces que vienen intérpretes notables. Nunca hice nada escrito de escribir, pero no tengo vocación ni virtud de narrador, ignoro por completo las leyes de la composición dramática, y si me he embarcado en esta empresa es porque confío en la luz de lo mucho que he leído en la vida. Dicho en romance crudo, soy un cabo de raza sin méritos ni brillo, que no tendría nada que legar a sus sobrevivientes de no haber sido por los hechos que me dispongo a referir como pueda en esta memoria de mi grande amor.


 El día de mis noventa años había recordado, como siempre, a las cinco de la mañana. Mi único compromiso, por ser viernes, era escribir en la nota firmada que se publica los domingos en El Diario de La Paz. Los síntomas del amanecer habían sido perfectos para no ser feliz: me dolían los huesos desde la madrugada, me ardía el culo, y había truenos de tormenta después de tres meses de sequía. Me bañé mientras estaba el café, me tomé un tazón endulzado con miel de abejas y acompañado con dos tortas de cazabe, y me puse el mameluco de lienzo de estar en casa."



Gabriel García Márquez. Memoria de mis putas tristes

lunes, 10 de octubre de 2011

Paz


Con los ojos abiertos, reboso de gallardía
Ya no es pura elocuencia pensar en la disolución del eterno ego
Ya no es puro presente, ni mísera soledad
Ya no es el miedo que nos envuelve y nos impide empezar

Mi vida ya no es la misma, ¿o es que alguna vez lo fue?
Demasiado joven, muy inexperta
Mi mente no es un arma,
Nunca he querido asesinar pensamientos

Un miedo a lo razonable solía ser la respuesta
Nacida con la cabeza hacia el cielo
Olvidando el punto de fuga
Aquel que pretende observarnos y tenernos día a día

Ya no es la belleza ni la melancolía
Es la pureza de un alma
Que en el mito del eterno retorno
Ya no se siente perdida

Con los ojos abiertos hoy te miro de frente
Ya nada es intenso al ser lo que es
Ni mucho menos perverso
Como aquello que nos cobijaba de las desidias

Siendo los conceptos ya un sin sentido
Se han vuelto inmanentes,
Al fin veo la generosidad invisible,
El cosmos eterno de la pluralidad

Ya nada es preciso, ni mucho menos constante
Hace falta un ruido para que venga el caos
Ese anhelo puro, lleno de deseos intrigantes
Un desconcierto  creer que puedas gustarme

Siendo que el verde es lo que te camufla
Es el mismo verde lo que destruyes
Sin más que racionalizar,
Tengo los ojos abiertos

Al fin puedo desearte desde esta dimensión
Una libertad por excelencia, muchas veces hablaste de ella
Tal vez me tardé en encontrarla
O la duda impedía levantarme de mí misma

Es que es la paz que se atreve a merodear
Buscando y encontrando vaivenes plácidos
Un regocijo genérico, mas no cíclico
Un instante perenne como el primer sentido

viernes, 23 de septiembre de 2011

Encuentro Cien Mil Poetas por el Cambio

Porque la poesía y el arte para eso eso, para cambiar, mejorar, reflexionar para un desarrollo del alma y de la sociedad, encontramos este evento y sería espectacular que fueran  para que situaciones como éstas puedan volver a repetirse, y la poesía acá en Chile renazca de las cenizas, de las palabras y el talento de ustedes que sabemos que están ahí.

 El evento se trata de lectura de poesía junto con música en vivo y video, en un encuentro que se dará simultáneamente en distintas ciudades el mundo.
 El sábado 24 a las 20 horas, en el Bar Chancho Seis.

 Esperamos que sea un buen evento y, si se quedan con las ganas, ya se vendrá la tertulia de la Orca :)
Un abrazo.

Más detalles aquí:
http://www.facebook.com/event.php?eid=195246993882477

lunes, 12 de septiembre de 2011

Rotación y traslación




Mi estrella:
tú, tan partida, y tan única,
y tan total como mi vida,
y mi muerte:

eres la llama
que sale
de mis ojos.

Pareces pájaro,
y eres
cólera
porque tienes tus pétalos
manchados
por la sangre.

No te rompes en lágrimas
ni ríes
cuando tu rueda gira
frenética
en su órbita.

Todo lo haces tuyo
con un golpe
de vista.

Todo
cobra tu vuelo
profundo.

Traspasas el día
con tu eje,
como una aguja
su perla.

Tu rayo
es la piedra
que cae
a remover
las aguas
estremecidas
hacia abajo
como una flecha
sin fondo
donde posar
su cabeza.

Mi estrella:
he salido de ti
para nombrarte
en el mundo,
las aguas
con las aguas:
lo hondo
y
el silencio.

Tal vez
la máquina
es mi cadáver.

La guerra
me permite
respirar
a gusto.

La mujer
me recuerda
un precipicio.

Mi estrella;
¿por qué
nací
sobre tu roca?
¿Por qué
crecí
sobre tu espina?

Mi estrella;
mi dominio
es tu vértigo.

A mi alrededor
quema tu luz,
pero
yo te destruyo
por dentro.







                                                                                                     Gonzalo Rojas, 1938

martes, 9 de agosto de 2011

Confort y música para robar

Hoy veo de frente a mis manos
Simulando un trabajo nunca hecho
Quejándome de lo mucho que me pesa el egoísmo

Tengo razones varias para retornar a la nube del silencio,
Cierto amor confortable, que adormece hasta a los más complejos
Lejanía sería poco, considerando la realidad que niego

Hoy veo al mundo haciendo  ruido….
Y es que eso me ensordece
Escudándome en mis argumentos dogmáticos
Fingiendo redención cada vez que me arrepiento por un segundo

Basta un perdón para el olvido (…)
Y sigo mirando mis manos
Aquellas que ansían tener y mantener el orden de las cosas
Que se aterran al pensar en quedar con un vacío
Un vacío lleno de miserias que nosotros mismos hemos creado
Moviéndonos en un vaivén de desdenes,
Mordiendo al fruto de nuestras propias raíces

Es la razón el caballo de carrera del hombre:
Orgullosa de ser quien es, celosa de compartirlo
La misma que justifica nuestros logros
Aquellos que la historia recuerda con fechas de guerra

Nada más placentero que la pirámide social siga donde mismo
Nuevos nombres a la esclavitud confunden hasta a los más ávidos
Mirando mis manos y no las de otro, pues las mías son suaves, dulces como una melodía
La misma que mi espacio genera al escuchar el horrible sonido:

Es el ruido de las masas mudas
Que intentan llegar a oídos de manos suaves
Manos frías, como las mías, de mis parientes que,  viviendo en el confort,
Disfrutamos del status quo

Hasta qué punto han llegado que estoy completamente sorda,
Creo caer en la pestilencia del remordimiento,
Y siendo el desaire  mi única salida de una posición incómoda
Qué mejor que prender la tele a ver si lo consigo

lunes, 1 de agosto de 2011

Y me miras con ojos encarcelados
Atrapados
Los veo
Pero no quiero verlo

No quiero verlo
No quiero verlos
No quiero verles

No queremos verlos
Nos volvimos ciegos
           Sordos ciegos
Y verles
Y verdes
Y yo cada vez más verde
De aura verde
De veladura de pintor verde

Somos sordos ciegos
Y yo muda
Un no más reverbera en la garganta
Trabado en la lengua tengo un canto
A la no pertenencia
A la carencia siquiera de un pedazo
De tu suelo  
 o cielo
  De algún sitio

Y la perdida incipiente de
la ternura de los no comienzos
Y yo muda y las perdidas macerando
Elevando al máximo el despiste mío

El hombre y yo sentimos
Vergüenza de ser hombres y monos
De ser perdidos
De cargar con ancestros crueles
De depender de homicidas

Desde ahora mis ancestros son las piedras
Son las sombras danzantes
de las cuevas milenarias
proyectadas de fogatas
son las piedras
son las sombras
las mañanas reiteradas

Son los hombres de antaño y
Sus anhelos olvidados
Transfigurados en piedra, fuego
Humo y barro
Helos aquí reencarnados
En el hombre de ojos atrapados
En el hombre y yo cegados
 con los ojos abiertos bajo los párpados
desarmados
desvalidos
despojados de cualquier autoridad

todos ciegos y mudos
y mudos todos
trabadas las lenguas
nos piden que cuadriculemos el espacio
nos piden calcular la disección que segmentamos
convengamos en distinguir la patria es de todos y para todos
y para nosotros una fracción de suelo encementado
un escupo en las pretensiones
de compartir un nuestro
un escupo de los hombres en cruel garabato

y los hombres perdidos perdiendo
desarmando
arrastran pestañas parpadeando
arrastran vicios dopando
el dolor de verse enterrados

si tenemos miedo de morir aplastados
pero de morir
ellos tienen miedo de morir sin dinero
sin dinero y lo guardan para mañana
para las tumbas antipersonales uniformadas
el reduzco de vida a una piedra fechada
mas se pudren, se mezclan, ya no existen de la tierra no emanan

el hombre y yo nos podrimos
te pudres en muerte asegurada
                      comprada
                      ennichada
te reduces y aquel verde también es perdido
y aquel verde perdido también es comienzo
de ternura muda ancestral
porque tus sueños anhelados pasarán
perennes como peumos pasarán

nosotros con los ojos abiertos
podemos querer verles
podemos querer añorarles
anhelar las desarmaduras
las trovaduras de cantos olvidados
danzar sombras de antaño
espero
especulamos el hundimiento titánico
el hombre y yo reencarnados
en monumentos perpetuos pétreos
de ojos destapados
la voz enmohecida de tanta saliva
atrapada escupiendo, reververando

la voz despolvada y la
ternura de un comienzo
fermentado de los callados